lunes, 11 de octubre de 2010

El voluntariado


Ser voluntario en el extranjero es una experiencia única y valiosa: Durante el tiempo de un año entero vas conociendo gente, formas parte de un equipo de trabajo y entras a una cultura nueva, un modo de vivir nuevo. Aspectos de primer plano. Pero el voluntariado es mucho más para mí. Es el modo de compartir y multiplicar conocimientos. Es el aprendizaje intercultural. Es tener problemas e intentar resolverles con respeto y tolerancia. Es el interés y el compromiso de ser abierto ante lo desconocido, no dejarse guiar de estereotipos y asistir a la profundidad de la cultura y las personas que conoces. Es ser tu mismo. ¿Pero cómo puede funcionar todo esto? Hay que tener bien claro que no sólo es el voluntario quien recorre un proceso. También es la gente con quien conversas. Sea en la familia que te acoge, sea gente con quien trabajas o sea gente con quien charlas unos minutos en el autobús. Es lo nuevo. Son las diferencias que te muestran coherencias en lo pequeño y en objetos globales. Es un aprendizaje para muchos caracteres. Dando y recibiendo. Conversando y extrañando. Crece el voluntario en este año descrito. Crece toda la gente que tiene la posibilidad de encontrar opiniones y modos de ver diferentes a los suyos. Ser voluntario apoya poner énfasis en todo esto. Y ampliar los horizontes. Tenemos una responsabilidad ante la gente que conocemos y nosotros mismos. Teniendo en cuenta que dejamos nuestra patria, la familia, los amigos, es parte del voluntariado sentir nostalgia de lo que dejamos. Aprenderás mucho sobre ti mismo. Apreciarás lo que tienes y lo que otros nunca lograrán a causa de la casualidad de haber nacido en el sur global de nuestro mundo. Si no desfalleces de preguntar ¿por qué?, te interesas para el trasfondo de las coherencias globales y tienes el deseo de sensibilizar a la gente, estás en un buen sendero. Quito 09/09/2010 Lucas Richter Sotero, voluntario weltwärts con la GIZ - Ecuador en FUNDIC, Quito

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