miércoles, 5 de enero de 2011

Mi experiencia en el Ecuador


Hay dos preguntas que me hacen una y otra vez. La primera llega de alemania: Cómo es el Ecuador? La segunda llega del Ecuador: Cómo es Alemania?
Y yo nunca se que responder.

Mis primeros dos meses han pasado muy rápido acá en el Ecuador. En total me siento muy bien. Tengo una familia muy amable y un trabajo interesante. Lo que me falta un poco son amigos buenos, pero ojala que los vaya a encontrar en los próximos meses.

El Ecuador es un país distinto que Alemania, el paisaje, el clima, las ciudades, parece un poquito al sur de Europa.
La gente en general es muy amable y me impresionó que comparta casi todas sus cosas. Una vez estuve en el bus con gente de mi trabajo porque hicimos una gira a Las Salinas de Guaranda.

Al lado mío estaba sentada una mujer del proyecto que no conocía. Sin embargo ella compartió su helado conmigo aunque nunca me había visto antes! Eso no podría pasar allá en Alemania.

Lo que me llamó la atención también es que mucha gente trae sus hijos al trabajo porque no tienen a nadie quien les cuida. Siempre son los mujeres que están llevando a sus bebés a cuestas, hasta ahora no he visto a ningún hombre llevando su hijo o hija. Un día hablamos sobre los indicadores de género en el trabajo. Yo le pregunté a un hombre por qué siempre deja su mujer con el peso de su hija. El se rió y me respondió que su mujer también es bastante fuerte. Desgraciadamente no hablamos más sobre ese tema. Me gustaría mucho hacer una encuesta en mi organización sobre el género, para ver por qué la gente se comporta como se comporta.

A pesar de esas diferencias yo me entiendo muy bien con la mayoría de la gente acá. Cuando estoy hablando con jóvenes no tengo el sentimiento que son muy distintos de los jóvenes alemanes. Sólo me tenía que acostumbrar, y todavía estoy acostumbrándome que las condiciones de vida en el campo son más sencillos que lo que conozco de Alemania, que no es extraordinario que una familia de cuatro personas vive en una casa de 36 m². Eso me muestra que en comparación la familia en la que estoy viviendo acá tiene bastante dinero y que mi familia en alemania es riquísima. A veces esos hechos me dan vergüenza.
En los feriados yo visité a Milena en Cuenca y me dí cuenta que la vida en las ciudades grandes es mucho mas parecido a mi vida en alemania. Las familias que visité tenían departamentos grandes, tenían un carro, había una familia que tenía una piscina en su casa, otra familia ya tenía un árbol de navidad. Algunas personas ya han estado en Europa, también en Alemania por el mundial.
Viendo tantas diferencias entre la ciudad y el campo me pregunté inmediatamente como es la situación en mi país. La verdad es, que no lo sé.
Estoy muy contenta de que tenga la oportunidad de vivir otra realidad, estoy aprendiendo que no es normal viajar como uno quiere, no es normal ir al médico cuando una esté enferma, no es normal saber hablar varios idiomas. Creo que empiezo a valorar mucho más lo que tengo.
Me cuesta a veces contarles mis experiencias a mi familia y mis amigos, porque hay tantas cosas de contar y creo que uno tiene que visitar a un país para conocerlo bien. Si les cuento algo siempre tengo miedo de que me entiendan mal. Lo mismo me pasa cuando estoy contándoles cosas sobre Alemania a los ecuatorianos.

Amelie Büll
Voluntaria Weltwärts en el Ecuador

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